Lentamente

Lentamente, empiezas sin mi; lentamente, te despides de las telas que cubren tu espalda; lentamente; tan lento que se te olvida respirar. Te reincorporas acariciando la duda de mi presencia; tus ojos bailan por la habitación oscura, buscándome, buscándote. Sabes que estoy cerca, mi aroma, dulce, permanece, de anoche, de siempre; lo sientes, se ve que lo sientes. Te veo sucumbir a la sonrisa cómplice que te viste después de nuestros encuentros; queda tatuada en tu rostro satisfecho, lo anuncia tu corazón desbocado y lo gritan tus manos expectantes, que todavía me buscan, lentamente, me buscan.

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