Secuestro a mano armada.

Tienes tus días. Ya no eres una presencia constante pero definitivamente tienes tus días. Y apareces entonces, sin anunciarte, secuestrándome a mano armada.

Siempre te creí compañera, amarga e insoslayable, producto de días y sueños irresolutos. Pero eres más, mucho más, que compañera. Rehúyo de ti en esperanza de ordenar las piezas de mi vida dispersa por tu espada y fallo miserablemente, sin pena, sin gloria. Porque eres una batalla campal, sin tregua y a muerte, y si antes me jactaba de vencerte hoy sólo quiero sucumbir en tus brazos, y oír tu silencio arrullándome bajo un manto de estrellas que no puedo ver, pero que sé están ahí.

Me han dicho que no habito el mundo de los vivos por cuestiones relacionadas al tono de mi voz. Que ya no me asombro, que ya no expreso emoción con mis palabras, que mis ojos difícilmente despiertan cuando me hablan, que gesticulo menos que los trazos de óleo de un retrato. Te culpo a ti. Te culpo a ti porque contigo he descubierto todas las cosas que me podían asombrar, porque hablar contigo es no hablar y oír susurros, porque mirarte es cerrar los párpados y dejar abiertos los ojos, es permanecer inmóvil esperándote.

Eres una mujer de moral distraída que ha seducido a hombres mejores que yo. Has inspirado poemas épicos y primerizos, canciones tristes y alegres, has regalado amor, locura y muerte con cada paso desde que la tierra fue inundada de luz y seguirás mucho después del diluvio, mucho después del olvido que seremos.

Antes tus manos me amaban sin dañarme, tu música era dulce, tus palabras sabias, tu encanto eterno, anhelado. Antes tu sola presencia destejía las telarañas de mi mente, enmendaba entuertos, construía caminos por los que transitaba sin miedo y con la frente en alto. Ahora, y ya no antes, una caricia inocente es demoledora por demás, tus palabras estridentes y desafinadas, ahora me envuelves con hilos de acero y destruyes lo que todavía no es.

Pero igual te extraño, a rabiar, a más no poder. Te extraño tanto que no pude escapar de tu tímido susurro para otro clandestino encuentro, incluso sabiendo lo que me esperaba me zafé del vientre cálido que es mi cama para verte, una vez más; para oírte hablar más, aunque grites; para que me toques más, aunque duela; para poder decirte que cada noche al acostarme te deseo mientras espero a tu hermana el sueño, rezando para hacerme invisible ante sus ojos y brillar para los tuyos, aunque sea una vez más.

Tienes tus noches querida insomnio. Ya no eres una presencia constante pero definitivamente tienes tus noches.

Aparece entonces.

No te anuncies.

Secuéstrame con tus manos amadas.

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4 comentarios en “Secuestro a mano armada.

  1. Loved it.Tho I suffer from insomnia and it was pretty much blasfemy for you to say you miss that bitch. Come pick her up, she's at my place.Anyhoo, you're improving your writing, I am so proud. And, as usual, I love you and miss you to the core.

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